Tips: ¿Cómo superar una ruptura?

Tips: ¿Cómo superar una ruptura?

Imagen: rawpixel/freepik

“Nada se rompe como un corazón” dice una de las canciones más recientes de Miley Cyrus (Nothing breaks like a heart) y aunque de primera entrada suena absurdo, no hay como estar viviendo una ruptura para pensar que sí, efectivamente nada se rompe como un corazón.

Mi primera ruptura que me dejó doliendo el corazón ni siquiera fue una ruptura real. Fue más una historia de a chica le gusta chico, a chico no le gusta chica, a chico le gusta su amiga. En mi defensa, era una niña de 13 años y la primera vez que experimentaba emociones de este tipo. Recuerdo llorar y hacer un drama al ritmo de las canciones de Sin Bandera. Ojalá esa primera experiencia me hubiera preparado para la ruptura que casi termina conmigo.

Tenía 20 años cuando sentí que el mundo se me caía a pedazos. Mi novio de cinco años, con el que creía que iba a pasar el resto de mi vida (y a ver, no era una suposición que yo me había inventado sino algo que ambos ya habíamos hablado), decidió dejarme por alguien más. ¿Algún identificado por acá?

No les voy a contar el drama de mi vida pero sí lo que aprendí de esta experiencia y lo que tal vez, les pueda ayudar si están pasando por una situación similar.

  • Aunque sintamos que nuestro mundo se desborona y que la vida se nos acaba, la realidad es que no es así. Suena trillado y repetitivo y probablemente alguien más ya se los dijo, pero es la verdad. Por mucho que nos duela al principio, el dolor mejora, aprendemos de eso y sobretodo: crecemos. Una de las cosas más hermosas de una ruptura es que nos cambia, nos enseña sobre nosotros mismos y nos vuelve más fuertes.
  • Hablen. Hablen con todas las personas que quieran sobre lo que sienten, no se guarden nada. Saquen de su sistema todo el dolor, la ira, la tristeza que sienten y hablen tanto sobre esto y sobre lo que pasó, que ya no queden ganas de mencionarlo más.
  • Encuentren un nuevo hobby que les mantega ocupados. Cuando estamos así, todo lo que queremos es no ver a nadie, no salir y pasarnos las horas tirados en la cama llorando por lo que perdimos. Está bien tener un tiempo de duelo, pero no puede ser para siempre. Tener la mente ocupada con una actividad diferente, nos ayuda a no pensar en lo que pasó y de paso, a experimentar algo nuevo. Proponganse un proyecto grande como remodelar por completo el cuarto o crear una pintura. En mi caso, yo encontré la arte-terapia (pintar mandalas y dibujos) bastante útil.
  • Hagan ejercicio. Lo que sea, pero muévanse. La actividad física ayuda a liberar endorfinas, hormona también conocida como “de la felicidad”. Además, ayuda con la ansiedad y el estrés, al mismo tiempo que distraemos nuestra cabeza de todo lo que nos está pasando.
  • Si la sensación de malestar al principio es demasiado intensa, consulten con su médico si pueden tomar acetaminofen cuando se sientan muy mal para mitigar el dolor. Mi caso fue extremo, entonces yo tuve mucho malestar, náuseas, vómito, dolor de cabeza y falta de energía en general. Tomar bebidas calientes ayuda, sobretodo una manzanilla que es un relajante natural. El chocolate caliente también ayuda, ya que le da un empujón al cerebro en la producción de endorfinas en nuestro cuerpo, que como decíamos, son las responsables de la sensación de bienestar y felicidad.
  • Es importante entender nuestro propio proceso y tenernos paciencia. No todos pensamos o sentimos igual y tenemos que ir dando pasos pequeños (pero firmes) en nuestra recuperación. Si a la semana de haber terminado ya están listos para sacar por completo a esa persona de sus vidas y eliminar todos sus recuerdos con ella está bien, pero también está bien si no están listos hasta dentro de un mes. Poco a poco uno se va armando de valor y se va dando cuenta de cuándo está listo ya para eliminar las fotos que tenían juntos en redes sociales, cuándo cambiar su nombre en el teléfono, botar (o esconder al menos) los peluches, fotografías y regalos en el cuarto que le recuerden a esa persona que se fue y demás cosas que tenemos que hacer. No todo tiene que suceder de un solo golpe.
  • Cambiar un vicio por otro no está bien y no nos ayuda en nada. Cuando terminamos con alguien, nuestro organismo experimenta una reacción similar a cuándo se deja una droga, y por eso muchas veces tratamos desesperadamente de volverla a obtener, cueste lo que cueste (y muchas veces nos cuesta nuestro amor propio e integridad). Al ver que no podemos tener de vuelta la “droga” que perdimos (nuestra pareja en este caso) puede que se nos ocurra acudir a otras alternativas, como el alcohol. No está bien refugiarse en otra adicción para deshacerse de la actual. La única forma de acabar con lo que está pasando, es cumpliendo el proceso. Poco a poco, cada día y semana que pasa, vamos a estar mejor, pero si nos involucramos con otra adicción, puede que nunca nos la quitemos de encima.
  • Leer ayuda. Hay varios libros de auto ayuda de este tipo en el mundo del internet, que nos pueden ser útiles. Yo, personalmente, recomiendo a Walter Riso, un psicólogo y autor especializado en el tema.
  • Dedicarnos a nosotros mismos. A veces cuando estamos en una relación tendemos a dedicarnos por completo a nuestra pareja y dejarnos a nosotros mismos de un lado. Ahora es el momento para volver a ser el centro de nuestro universo. Consiéntasen, chineense, dedíquense tiempo como le solían hacer a su pareja.

¿Tienen algún otro tip que les haya servido para superar una ruptura? ¿Qué aprendizajes tuvieron de la experiencia? Cuéntanos acá 🙂